Calle 30 con Avenida Venezuela, Barquisimeto. La “Capital Musical”, como se le conoce dentro y fuera del país ubicado en el norte de américa del sur. A 3 horas de las costas  y a unos 30 minutos de las montañas pertenecientes al último tramo de la Cordillera de los Andes; ahí, justo ahí, cada 14 de enero propios y visitantes, por poco más de 162 años sacan en hombros a una imagen católica, la “Divina Pastora” oriunda de Sevilla, España y que es la advocación de la Virgen María, a quien se le adjudica el milagro de la erradicación de la peste del cólera en 1856 en esa misma ciudad.

Desde entonces, y por iniciativa del Padre Macario Yépez quien pidió se llevara la imagen al lugar, se conmemora la “procesión más larga del mundo”. Y que a su salida del templo que la acoge , El Santuario de Santa Rosa, hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto a unos 7 kilómetros de su punto de partida, son oficiadas distintas misas para el recibimiento de la imagen en Barquisimeto, las homilías ahí celebradas jamás han escapado del contexto país, año tras año.

Venezuela, que atraviesa una profunda crisis económica y que se radicaliza por la imposición de una ideología política desde hace 19 años con la llegada del militar Hugo Rafael Chávez Frías al poder y que en su deceso logra continuar Nicolás Maduro Moros, la política volvió a virarse a reaccionar contundentemente hacia las posiciones de la iglesia católica en el país; por más de 500 años, la Iglesia y la política se han cruzado casi de manera rutinaria, en su intercepción la implosión de los discursos logran salpicar no solamente a sus pronunciantes, sino a los más afectados –como siempre-, sus propios ciudadanos.

La misa de recibimiento de la imagen de la Divina Pastora a la Catedral, que es trasladada en hombros de sus feligreces por más de 4 horas , es oficiada por todo el clero católico, no solo del estado, sino de las ciudades vecinas. La celebración de dicha misa es cedida por el arzobispo local a otro monseñor; para la visita 162 el encargado de ello fue El Obispo de San Felipe, estado Yaracuy Moseñor Victor Hugo Basabe, quien además fue Secretario General de la Conferencia Episcopal Venezolana.

 

Los actores.

3 millones de personas: son las cifras que han mostrado distintos medios de comunicación, aunque quien la caminó comenta qué, “habían menos personas que el año pasado”. ¿Razones? El transporte es escazo y costoso, al igual que el hospedaje y la comida, no hay efectivo, jóvenes saliendo del país todos los días.

Feligreces de todas partes del mundo: Congregaciones, juventud católica, feligreces de la Virgen del Rosario, que año tras año llegan desde España para registrar la procesión de la Pastora.

Medios de comunicación: no sólo los locales. Medios nacionales e internacionales despliegan antenas microondas, satelitales y servicio de internet. Aunque este año, Vive TV (Canal del estado) utilizó un camión de Corpoelec para registrar desde la altura la llegada de la virgen. Unico medio que contó con la tergiversación en el uso de un camión de servicio público y que fue destinado para un medio, los demás no contaron con la misma “suerte”, los postes de luz tampoco. Globovisión llegó con varias móviles y se hospedaron en uno de los hoteles más importantes de la ciudad, pero nunca instalaron los grandes equipos para la llegada de la virgen, no hubo transmisión contínua. Reporteros internacionales caminaron acreditados o no, por la plazoleta de la Catedral e incluso a lo largo y ancho de la procesión. Esta vez, el “lobby” de prensa,  tenía el mismo tamaño, pero eran menos técnicos, productores y periodistas, ¡la diáspora no perdona!

Nuevo gobierno: Tras la decisión de la Asamblea Nacional Constituyente de adelantar elecciones regionales y posteriormente las municipales al finalizar el año, dónde el mapa cambió radicalmente a rojo tras la victoria electoral del Partido Socialista Unido de Venezuela adjudicándose 19 gobernaciones y 308 alcaldías, se convierte en un reto, como lo fue para los antiguos gobernantes de oposición en el estado y en la ciudad, organizar la actividad cultural y religiosa más importante de la región. Tratándose qué las nuevas autoridades regionales, Gobernadora Carmen Meléndez y el alcalde del Municipio Iribarren (Barquisimeto) Luis Jonás Reyes, apenas tenían días en el cargo; ambos chavistas en medio de una ciudad que reclama alimentos, medicinas, servicios públicos que funcionen, y que se desespera por los indices incontrolables de inflación.

La Iglesia:  En el 2017 El Arzobispo Antonio López Castillo, en la misa que despide a la imagen de la Divina Pastora en su salida del Pueblo de Santa Rosa, pronunció su homilía rechazando el modelo político que encabeza Nicolás Maduro, en 2018 se repitió la escena, aunque en esta oportunidad con menos énfasis, “Rechazamos el comunismo social” dijo López Castillo, quien fue apoyado irrestrictamente por los feligreces. Los políticos, hoy día autoridades del estado rechazaron desde el 2017, cómo en este año “la politización” de la homilía, en un acto que desde sus perspectivas es netamente católico y en el que no pueden mezclarse los problemas políticos del pais. Por otra parte, ya era conocido que quien celebraría la misa de llegada sería Monseñor Basabe, uno de los obispos más jóvenes de la iglesia católica en Venezuela y que en reiteradas ocasiones a criticado contundentemente el modelo político de Nicolás Maduro, pero tambien las actuaciones de la oposición.

La llegada, la homilía, las caras.

Por la nueva administración y la injustificable (ahora sí) “alineación” de las instituciones del municipio, estado y país esta vez la Policía del estado Lara (anteriormente administrada por Henri Falcón ex gobernador de Lara y dirigente de la oposición venezolana) no estuvo sola en los cordones de seguridad a las afueras de la plazoleta de la Catedral Metropolitana de Barquisimeto. Un cordón conformado por los estudiantes de la escuela de policía, uno de efectivos de PoliLara y uno de efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, contenían a la muchedumbre para impedir su paso a la tarima dónde se oficiaría la misa.

Por primera vez, el cordón abrió paso a la imagen, a sus celadores y a uno que otro feligrés que logró colarse a una rampa que daba acceso a la parte alta de la tarima, justo al lado del “altar” dispuesto para celebrar la misa de recibimiento. Una vez ahí, el clero tardó entre 45 minutos y una hora para salir desde el interior de la Catedral, tiempo suficiente para que las autoridades regionales, sin mucho alarde y alboroto, se colaran entre los presentes y se sentaran en los lugares dispuestos para ellos. La Gobernadora, el acalde, el secretario de gobierno regional y el hijo de Meléndez, su secretario privado; esta vez sólo el clero hablará por los micrófonos, el año pasado la primera autoridad municipal y que al tiempo fue detenido por efectivos de la Policía Política, tuvo la oportunidad de ofrecer un discurso ante el clero, los feligreces y sus propios seguidores, nunca fue abucheado.

Monseñor Víctor Hugo Basabe, obispo de San Felipe. El encargado de celebrar la eucaristía de bienvenida a la Divina Pastora. Pocos en el lugar saben de su estilo en las homilías, uno que otro lo recordaba por lo incisivo y critico que ha sido con el gobierno y también con la oposición, desde su paso por la Conferencia Episcopal Venezolana, recordado también por su contacto con los medios de comunicación. La homilía era, además, uno de los momentos más esperado por los presentes, pues era obvio que detonaría aplausos o abucheos.

Apenas 30 segundos después de la salutación de Monseñor a los presentes, su homilía recibió el estreduoso aplasuso de, según cifras de los propios organizadores, más de 3 millones de personas.

“Ese amor de Dios por Venezuela lo debemos descubrir también, en el oráculo profético de Zacarías que escuchamos en la primera lectura. En él, debemos encontrar la voz reconfortante de Dios que nos anima a los venezolanos a no dejarnos ganar por la desesperanza y a pensar que se ha olvidado de nosotros. Hoy es Venezuela, ese pueblo asediado por tantos males como el Israel del tiempo del profeta, a cuyo encuentro viene el Señor para recordarle que ha puesto su morada en medio de él para siempre. Hoy somos nosotros ese pueblo que en medio de tantas dificultades debe alegrarse por la certeza de que su Dios viene en su ayuda. Hoy somos nosotros los llamados a entender que nuestro destino como nación, no está en manos de un hombre, de un gobierno o de un imperio, que nuestro destino está en las manos de Dios y que por ende en buenas manos está.”

Sin los presentes saber, la homilía apenas comenzaba y empezaba a llenar de incomodidad sólo a algunos qué incluso predispuestos a lo propio se empezaban a secar el sudor y a mover de la silla justo al frente del altar.

“No escojamos el camino de la maldición en el que se han empeñado quienes niegan que en Venezuela hay hambre y desnutrición. Quienes le cierran las puertas a quienes en el mundo quieren venir a nuestra ayuda negándose a la posibilidad de apertura de un corredor humanitario que permita hacer llegar a Venezuela alimentos y medicamentos. Quienes niegan –aunque lo ven con sus propios ojos- que miles de Venezolanos buscan que comer entre la basura. Quienes se empeñan en decir que en Venezuela todo está bien y que tenemos comida para alimentar a múltiples naciones, cuando la gran verdad es que en Venezuela cada vez más falta de todo y sobre todo alimentos. Quienes están empeñados en no entender que la causa fundamental de los males de Venezuela está en la persistencia en un modelo político económico y social, negador de Dios y por ende de la dignidad humana.” Otra parte de la homilía de Monseñor Basabe que recibió aplausos y que logró que las religiosas de distintas congregaciones a escasos 5 metros de las autoridades regionales, se pararan de su sillas y con bandera en mano exclamaban en repetidas ocasiones “¡Libertad! ¡Libertad!”.

El abogado y también obispo de San Felipe continuaba su homilía, aunque una persona se dirigió a el pidiendo que continuara la misa y no un discurso político, la juventud católica apostada justo debajo del altar lo abordó y periodistas y técnicos de la Gobernación de Lara le pidieron que cesara en los gritos y descalificaciones al obispo. Monseñor nunca lo escuchó, el gritón fue sacado del lugar.

“Ante la verdad de la migración, insisto también en llamar la atención a los jóvenes que están pensando en la posibilidad de marcharse del país. A ustedes les repito las palabras que tantas veces en mis encuentros con los jóvenes de Yaracuy he pronunciado y que en muchas ocasiones han sido molestas para quienes en el fondo se sienten tocados en su conciencia por la responsabilidad que saben les corresponde en este hecho.   No son ustedes muchachos los que tienen que irse. Si alguien tiene que irse de Venezuela, es quien es responsable de este desastre al que nos han conducido. Si alguien tiene que irse es quien es responsable de que miles de niños hayan ya atravesado la frontera de la desnutrición severa. Si alguien tiene que irse, es quien es responsable de que haya miles de venezolanos hurgando en la basura buscando un desperdicio para saciar el hambre. Si alguien tiene que irse, es quien es responsable de la corrupción que condena a los enfermos a morir de mengua por falta de atención en los hospitales insumos médicos y medicamentos. Si alguien tiene que irse de Venezuela, es quien está empeñado en pisotear la dignidad de los venezolanos al pretender convertirnos en mendigos y pordioseros dependientes sólo de las dádivas que ocasionalmente y clientelarmente nos ofrezcan.” Los aplausos y gritos de los feligréces en apoyo a las palabras de Monseñor opacaron por completo, incluso la reverencia que hicieran el grupo de religiosas; las autoridades oficialistas se miraban entre sí, risas nerviosas y miradas incómodas… como sus posturas ante la homilía.

Por la cercanía de la recién electa gobernadora del estado Lara, con la Asamblea Nacional Constituyente y con el mismo presidente de la República, ya se filtraba, al menos entre los periodistas que Meléndez llevaría el caso a plenaria en la “plenipotenciaria”. Sólo era cuestión de tiempo.

La euforía de los feligreces ante las verdades crecía, como se incrementaba el impacto de la homilía entre los presentes.

“En tus manos ponemos a toda Venezuela y su futuro. Consíguenos de tu hijo Jesucristo un corazón como el tuyo, dispuesto a la escucha, al servicio y al amor. También la sabiduría que necesitamos en esta hora para poder encontrar caminos de solución a tantos problemas que nos aquejan.  Hoy, como en 1855, es todo el pueblo venezolano el que hace suyo el clamor del P. Macario Yépez, y te pide nos libres de tantas pestes que nos afligen. De la peste de la indiferencia para con tu Hijo Jesucristo que nos hunde en la desviación ética y moral y no nos permite reconocernos como hermanos hijos de un mismo Dios y hermanos en Jesucristo. De la peste de la indiferencia que nos postra en la comodidad y no nos permite entender que hay gente que necesita urgentemente de nuestro auxilio. De la peste de la indiferencia que no nos permite entender que el futuro de Venezuela no lo construyen unos pocos sino que será el fruto del esfuerzo de todos. De la peste de tanta corrupción política que ha conducido a Venezuela a la ruina moral, económica y social y que es causa de tanta muerte y destrucción en medio de nosotros.” Inminente… La homilía de Monseñor Basabe logró incomodar a las autoridades, mientras de pie, con eufóricos aplausos, los feligréces nuevamente exclamaban el principio fundamental de la vida, “¡Libertad! Libertad!”

Lo colateral, la promesa como secreto a voces; el hombre de puertas abiertas

Horas después la homilía se convirtió en noticia. El propio presidente de la república pidió al Defensor del Pueblo, al Fiscal General de la República y a la Asamblea Nacional Constituyente investigar la homilía de Monseñor Basabe y Antonio López Castillo, por llamar “Peste” al pueblo chavista, justamente lo que cómo promesa y secreto a voces se filtró durante la homilía.

“Sin ningún tipo de miedo llamé al Presidente de la República “Mentiroso”… En su rendición de cuentas me acusa directamente a mi de haber cometido delitos contra la Ley del Odio, yo antes de ser sacerdote y de ser obispo estudié derecho, soy abogado y el Señor Presidente no va a venir a mi a hablarme de lo que yo sé. En primer lugar, esa Ley no existe, es un artilugio jurídico, el único organo competente para legislar es la Asamblea Nacional y el presidente de la República, si acaso la Asamblea lo autoriza. Por supuesto que no reconozco la Asamblea Nacional Constituyente, por espuria, así lo ha dicho la misma Conferencia Episcopal Venezolana. Desde su origen es contraria a lo establecido en la Constitución… no la vamos a reconocer jamás”. Respondió Monseñor en una entrevista exclusiva realizada por este medio de comunicación y agregó, “Por nada del mundo asistiría yo a la Asamblea Nacional constituyente si me llamasen, porque eso sería reconocerla y la desconozco completamente.”

Aunque al catalogar una “violación” a cualquier ley, constituye en Venezuela al menos una persecución política, no existe hasta los momentos una amenaza que ponga en riesgo la integridad de Monseñor, según declaraciones hasta la fecha. Sin embargo, los rumores se han hecho paso ante la exposición medíatica del caso.  “No he recibido ninguna amenaza, absolutamente para nada. Si algo he recibido yo después de lo que pasó el 14 de enero, ha sido solidaridad y respeto. No he recibido agresiones ni amenazas. Yo no he recibido ningún tipo de amenazas, se lo he expresado al Sr presidente, yo vivo solo en mi casa y estoy tranquilo” aseguró Monseñor Víctor Hugo Basabe.

El detonante, al parecer fue adjetivar como “peste” a quien “ha conducido a Venezuela a la ruina moral, económica y social y que es causa de tanta muerte y destrucción en medio de nosotros”.

“Yo no hice ningun tipo de alusión personal, si el presidente se sintió tocado por la palabra peste, ya ese es su problema”. Dijo Monseñor en entrevista, aunque fija posición ante las políticas, a su juicio “erradas” del gobienro de Nicolás Maduro.

“Por supuesto que repetiría una homilía de este tipo, yo lo he venido haciendo, sólo que la procesión de la Divina Pastora fue una eucaristía que todo el mundo sigue, donde están cientos de miles de personas, yo lo he venido haciendo. La prueba: esta semana el Gobernador de Yaracuy dijo que es reiterada la conducta irregular del Obispo de Yaracuy.”

“No he tenido ninguna conversación con ninguna autoridad oficialista, yo soy un hombre de puertas abiertas, yo converso con todo el mundo, con el único que no converso es con quien conversa el presidente de la república, el diablo”. Finalizó Monseñor, exhortado a los periodistas a hacerle un servicio a la verdad, porque la mentira no tiene fuerzas.

 

Apartado del Autor.

La homilía de Monseñor Basabe el 14 de Enero de 2018 en la eucaristía celebrada ante la llegada de Patrona sentimental de los Larenses, la Divina Pastora. Dejó un discurso y señalamientos directos sobre los representantes de la Iglesia Católica en Lara y Yaracuy por presuntamente incurrir en delitos de odio; sería la primera vez que Sacerdotes son acusados por sus homilías en Venezuela. También dejó a dos periodistas suspendidos por aplaudir dicha homilía, suspensión que atiende a presiones gubernamentales de las caras incómodas de este mismo 14 de enero y qué entre sus emociones negativas a través de llamadas telefónicas pidieron “hacer algo” con quienes aplaudieron. Pero por respeto a la profesión y al ejercicio de la misma, corresponde a otros colegas reseñar lo sucedido desde afuera y no en primera persona.

 

Texto e Investigación: José Alejandro Aristimuño.
Agradecimientos: Laboratorio Medíatico, Curia del estado Yaracuy, Miguel Ugas. 
Fotos de Juan Diego Vilchez.