Hace poco leía en twitter que no se podía acabar el año sin agradecer, y aunque se escuche repetido, suena lógico, con lo efímera que es la vida, no sabemos si mañana no nos dé tiempo de escribirnos más. Más que un artículo comercial, aquí va el resumen de mi año, aprovecho también para invitarlos a hacer lo propio con el de ustedes.

Motivos para levantarse cada día a luchar por las metas y los sueños, para mi dos, en los que englobaré por una parte a mis padres y amigos y por la otra, el futuro, que ya es presente y que a su vez lleva consigo la lucha incansable por lograr lo que se quiere. Dos motivos que sin duda alguna lograron mantenerme despierto durante los 365 días pasados. Nos hemos despegado de la dependencia de los padres, aunque la situación del país pase el switch a “Very Hard” y cada día se convertía en retos para demostrarte a ti mismo que eres el encargado de “forjar” lo que deseas.

Razones para tirar al techo, la constante mejora en tu rutina es la razón principal para tener agradables propósitos, aunque desmayen y abandonen espacios geográficos, el amor por ella no te despegará ni a 3500 pies de altura, ni estando en otras latitudes y longitudes. Se convirtieron en 365 razones para tener un nuevo ciclo, lleno de altos y bajos, como de costumbre, pero, ¿Qué sería de la vida sin las emociones?, mil razones para amar a tu país, así existan otras mil por las que disientas de los que ahí habitan, mil razones para hablar bien de este pedazo de tierra en Latinoamérica llamado “Venezuela”, mil razones para no desmayar construyendo un país, las mismas mil que existen para luchar por él, mil más, las que lo convierten en el mejor del mundo.

Mil razones más para seguir escribiendo.

Caminar por el mundo, con un propósito más que el de vivir. Por ejemplo: Amar, respirar, compartir, hacer reír, aprender, enseñar, amar, perdonar, continuar, comer, descansar, recargar, desahogar, CRECER, con el estricto tiempo y atención que cada una de ellas merece.

Se nos va un año, donde tuvimos dos mil catorce experiencias y razones para tener dos mil quince nuevos propósitos u oportunidades para plantear, reformular, borrar, volver a escribir, construir y celebrar nuestras metas.

Que tengan todos, un feliz nuevo año. ¡No hay tiempo que perder!