Y yo que pensé que mi cuota de relaciones bipolares se habían agotado, caí en cuenta que aún no acaba la más larga. Como novio enamorado te he dedicado canciones y mis logros. Como un novio exhausto te he adjudicado las derrotas. Te he llenado de besos y he contado los lunares que como marcas de maltrato te ha dejado sobrevenidamente los que no te han valorado a tiempo.

He recorrido tu figura, aunque por el miedo a lo desconocido me he quedado enganchado a tus curvas más perfectas, aún cuando conozco el riesgo que conlleva recorrerte, me he estrellado; par de veces quizá y en lo mojado de tus puntas, lo caliente no me seca, me emociona aún más.

He disfrutado de tu frialdad, esa que tiene dualidad. La frialdad y la tenacidad de tu trato, algunas veces. Y la frialdad de tu altura que me eriza cuando te siento en las puntas elevadas que se despiertan cuando rozo tus entrañas.

He caminado por tus costados. Por tus huellas que ha dejado el pasado, te he recorrido con besos, te he tocado, te he amado. Me he despegado de tí, aún cuando te tengo encima y la gravedad hace lo propio y nos junta de nuevo, como uno. He deseado tu huída, como tú la mía, ¿pero sabes? el deseo de fundirnos es más fuerte que la maldad que te han tenido.

Recorrerte, en mi mente. Entre los dedos de los pies, en tu aroma después de la sed; aunque me agotes, aunque me canses… Amarte Venezuela, es un placer.